EL PESCADOR DE PIEZAS

El viernes 8 de abril pude hacer realidad uno de mis últimos deseos, era algo tan simple como conocer a una persona. Esta simplicidad consistía en que únicamente tenía que desplazarme a Zamora, pero eso no implica que no fuera emotivo, emocionante, entrañable y un sinfín de adjetivos.

Esa persona es Eugenio Zaragoza Pérez, en principio una persona normal como otra cualquiera, pero lo especial para mí es haber tenido ocasión de haber compartido una tarde al lado del montador de puzzles con más edad que conozco. Ni más ni menos que 96 años.

Eugenio nació en Talavera de la Reina y su vida ha dado para mucho (no es para menos con casi un siglo de vida), la cual se puede resumir en que estudió ingeniería de caminos en Madrid, estuvo en la legión y es un grandísimo aficionado a la pesca.

Zamora (4)

Con gran entusiasmo me contó  (como si fuera ayer) su etapa en Madrid, pero quizás lo que más ilusión le hizo fue enseñarme sus fotos de pescador de truchas enoooormes. Aunque ahora los puzzles sean su gran afición, en sus ojos se veía la gran emoción que sentía al hablar de su campo y su pesca; pero puede estar muy contento porque ha cambiado la pesca de truchas por la pesca de piezas.

Es tan humilde que no entendía por qué había ido alguien desde Madrid a conocerle y cuando le pedí hacerse una foto conmigo, se sintió sorprendido por mi interés. Además cuando le pregunté si podía publicarla en internet y hablar algo sobre él, fue cuando empezó a “sentirse importante” y enseñaba con orgullo su actual puzzle (uno de 3.000 piezas).

Zamora (2)

Como puede verse en la foto es un puzzle de la marca Jumbo de la serie del ilustrador Jan van Haasteren, precisamente ese fue nuestro nexo de unión pues me puse en contacto con su nieto para comprar un lote de puzzles que ya había montado Eugenio. ¡Ojo! Que no os confunda la caja que hay, esa es de un puzzle que ya está separando para empezar a montar en cuanto acabe el actual porque dice que ya le queda muy poquito y tiene que prepararse para el siguiente.

Con mucha vehemencia me dijo que veía perfectamente y no necesita gafas, además decía (mientras se señalaba con el dedo su maravillosa calva) tener la cabeza muy bien amueblada e insistía en mantener siempre activa la mente con diversos pasatiempos (crucigramas, lectura, sudokus y otros juegos de lógica).

Zamora (5)

Lote de puzzles (al final lo menos importante del viaje)

La charla con él y su familia (su mujer, su hija y su nieto) me resultó muy enriquecedora y una experiencia de esas que no se olvidan en la vida. Porque la última gran sorpresa que me tenían preparada era descubrir que su afición puzzlera no le viene de toda la vida, como pudiera parecer, sino que la tiene hace 4 años escasos. Por lo que empezó a los 92 años a montarlos ¡impresionante!

Gracias Eugenio por haberme enseñado a que en la vida nunca, nunca, nunca es tarde para emprender nuevos retos y ánimo para seguir siendo mi particular “rey pescador”.

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3 Respuestas a “EL PESCADOR DE PIEZAS

  1. Maravillosa historia Cris,en la vida siempre hay gente que nos sorprende y nos da lecciones increíbles. No dejes de contarnos estas cosas!!

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